Un ricordo che dà forza

Oggi è giovedì, giovedì 30 aprile 2009. Per le madri e per le nonne di Plaza De Mayo sarà l’ennesimo giovedì in cui scenderanno in piazza a chiedere l’ “apariciòn con vida” dei propri figli e nipoti scomparsi sotto il regime militare attraverso quella macchina infernale che fu la desapariciòn. Saranno in piazza. La stessa piazza da 32 anni. Ci sono sempre state. Con la pioggia. Con il freddo. Con il caldo. Con forza e dignità. Con costanza e pazienza. Con le foto dei loro figli. Con quei fazzoletti bianchi che inizialmente erano i primi pannolini.

Madri, nonne, donne che continueranno a camminare finchè i desaparecidos non avranno nuovamente un volto ed un’identità. Finche ad essi non verrà restituita la propria dignità.

Il loro cammino inizia il 30 aprile 1977, quando quattordici donne decisero di manifestare davanti alla Casa Rosada, il Palazzo Presidenziale Argentino, dopo che i loro sguardi si erano incrociati già tante volte nei commissariati, nelle caserme, nelle scuole e nelle chiese dove si recavano quotidianamente per avere notizie dei propri cari e dove puntualmente le venivano sbattute porte in faccia. Hanno deciso di incontrarsi in una piazza, “perchè lì non ci sono porte e per questo lì è tutto molto più chiaro”. A nulla sono valse le intimidazioni, a nulla gli omicidi di alcune di esse. Loro continuano a camminare.

Oggi noi ricordiamo per non dimenticare mai, perché non accada piu’.

Come donne in lotta sosteniamo la loro lotta. Ci dà forza la loro tenacia, in un momento difficile per le donne in questo paese. Ancora una volta la politica si fa calpestando la dignità delle donne, passando per i loro corpi. Le politiche securitarie che dovrebbero difendere le donne servono solo a limitarne diritti, nascondendo la vera faccia del governo che taglia posti di lavoro, tutele sociali e nega dignità alle donne che ogni giorno lavorano, lottano e si fanno strada nella vita come nella politica.

LETTERA DELLE MADRI DI PLAZA DE MAIO
RONDA: 32 AÑOS DE MADRES
*1977-2009*
as Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora decimos:
Que a 32 años de nuestra Primera presencia en la histórica Plaza de Mayo reclamando por nuestra/os hija/os a la dictadura cívico-militar ya instalada en el poder tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que ingenuamente creíamos que ese grupo de mujeres dolientes, angustiadas, desesperadas, seguramente iban a ser oídas.
….y hoy seguimos en nuestras rondas sin saber aún que pasó con todos/as y cada una/o de nuestros seres queridos
Por tal motivo en esta Ronda de los jueves estaremos acompañadas de centenares de alumnos de colegios de Ciudad de Buenos Aires “esperanzas de un futuro promisorio, como soñaban nuestros 30.000 detenidos-desaparecidos”
Presentes, Hoy y Siempre!
Invitamos a que nos acompañen
*Este 30 de abril de 2009 haremos la ronda desde las 14,30 hasta las 17 hs.* *Las Madres cumplimos 32 años*
32 años construyendo Memoria, buscando Verdad y pidiendo Justicia.
Cada Madre comenzó su historia personal a partir de la desaparición de su hijo. Nos institucionalizamos el 30 de abril de 1977, cuando catorce mujeres a iniciativa de Azucena Villaflor fueron a la Plaza de Mayo a hacer pública la “ausencia” de sus hijos. No nos importaba el color político, nuestras convicciones religiosas o la clase social a la cual pertenecíamos. Marchábamos unidas en el desgarro por el dolor del hijo ausente. A nuestros hijos se los habían llevado con vida, debían aparecer con vida.

Nos identificamos con un pañuelo blanco, que luego llevó los nombres de nuestros hijos, rescatándolos del anonimato. También tomamos la Plaza de Mayo y la hicimos nuestra.

Con el correr del tiempo despertamos a una trágica realidad que nos impulsó a ser testigos ante la sociedad de lo que nos había ocurrido. El dolor se transformó en lucha y la lucha en resistencia activa. Nos impusimos la obligación de contar la “verdadera historia”. Aparecieron palabras no comunes: allanamiento, secuestro, centros clandestinos, tortura, muerte. Debíamos trabajar por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Pensamos a nuestros hijos no como héroes sino como seres humanos con aciertos y errores, pero solidarios, comprometidos y entregados a una causa en defensa de la vida, la libertad y la dignidad del hombre.

Muchas comenzamos a conocer su militancia política y social, el sentido de sus ideales por los que vivieron y dieron sus vidas, por eso tenemos el compromiso de mantener vivos sus sueños, sus ideales. Y resistiremos al olvido pensándolos vivos, identificándolos, mostrando sus rostros y llamándolos por su nombre, rescatándolos así de la fantasmal categoría de “desaparecidos”.

A través del Terrorismo de Estado se cometieron graves violaciones a los Derechos Humanos, era necesario que la sociedad argentina demandara justicia para los autores de crímenes de lesa humanidad. “Juicio y castigo”.
La condena a los represores está ligada con el respeto y la protección de los derechos humanos y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

Actualmente las Madres enlazamos el permanente pedido de Verdad y Justicia con las reivindicaciones actuales de los Derechos Humanos defendiendo los derechos económicos, sociales y culturales, por eso nuestra última consigna “Solidaridad y compromiso social” se hace realidad a través de jóvenes talleristas que trabajan en la villa 31 y en los Institutos de Menores.

En el recuerdo del 30 de abril están las Madres: Azucena Villaflor de Devicenti, Esther Ballestrino de Careaga y Mary Ponce de Bianco.

Desaparecidas en diciembre de 1977 e identificados sus cuerpos por el Equipo de Antropología Forense en el año 2005. También todas aquellas que partieron y con las que compartimos una lucha inclaudicable. Este año, a pocos días de su partida, recordamos especialmente a nuestra dulce compañera Margarita Gropper.

Nuestra historia está unida a la reconstrucción de la Memoria. Nuestros hijos son los actores y nosotras guardianas de la misma.

Agradecemos a todos aquellos que nos han acompañado en estos 32 años, permitiéndonos mostrar la Verdad, esa verdad que alumbra y construye el presente. No permitiendo que el dolor paralice y el horror vuelva a repetirse.

Este compromiso por la Memoria, la Verdad y la Justicia es un deber indelegable nacido del amor por nuestros hijos y por la vida.

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